Pensamos

Sabemos que a pesar de los importantes avances en materia de derechos de las Personas con Discapacidad todavía tenemos que recorrer un largo camino para que cambie, en nuestras comunidades, la mirada hacia la discapacidad.
En el sistema educativo y en el sistema de salud no se actúa en el marco del «Modelo Social de la discapacidad» aunque se lo enuncia y declama.
Lo habitual es suponer que cuando se rechaza la propuesta de inclusión de una niña o niño con discapacidad es porque él o ella no están «preparados» para asistir a la escuela de su barrio, con sus hermanos y vecinos sino que necesita educarse en el espacio segregado de la escuela especial.
Lo habitual es suponer que lo más adecuado para nuestras hijas e hijos con discapacidad son muchas y diversas terapias que les ocupan casi todo su tiempo libre.
Escuchamos a muchas personas decir que si no hay trabajo para nadie, menos para una persona con discapacidad. Quienes piensan así son nuestros vecinos, los docentes de nuestros hijos y nietos, los profesionales de la salud en quienes confiamos, los empresarios y comerciantes de nuestra comunidad. Sabemos que todas estas personas, con quienes convivimos, valoran y desean lo mejor para las personas con discapacidad y quieren contribuir a que la vida sea más justa para todos, pero actúan de acuerdo a lo habitual que es el modelo médico rehabilitador.
Nos proponemos no aceptar lo habitual como natural para poder cambiarlo.
Por eso seguimos buscando estrategias para la plena inclusión y participación de las personas con diversidad funcional en todos los ámbitos de la comunidad.